miércoles, 17 de marzo de 2010

cuántos y de a cómo??????


Durante poco más de un año, maestra de español asistió de manera constante a terapias de autoayuda


Puntualmente sentadita escuchaba dos juntas al día, tomaba café, comía galletas y escuchaba las historias neuróticas de sus compañeros. en cada nueva sesión solicitaba la tribuna, esta se le concedía regularmente una vez al día, y en sus 20 minutos de tiempo reglamentario hablaba para sí misma y ante el grupo de una forma que había aprendido poco a poco por imitación inconsciente. Ella era de las que cerraba los ojitos al hablar. Así aprendió a llorar como lloran los chillones: recordando el dolor, a hacer análisis de la personalidad en tribuna, a desmenuzar las propias emociones y a escuchar a los demás (cosa que últimamente ha considerado en ya no aplicar tanto con sus parejas, pues más que amante se ha llegado a convertir en un paño de lágrimas al que botan al primer jolgorio)

En esa misma terapia, maestra de español también conoció otra faceta de los típicos broncudos y broncudas de al calle, esos sujetos que echan bronca al menor rozón: todos, invariablemente, sentían miedo en esos momentos de riña, además de que posteriormente a esos atrevimientos les venía el rebote, se deprimían

Desde entonces, a maestra de español no le asusta entrar en disputas verbales. Por ejemplo, cuando en los puestos de comida pregunta: de qué tiene? y si le contestan "ahí está el letrero", ella replica serenamente: ah, y usted no me puede decir? acto seguido le ponen todavía más jeta y avientan la letanía. Finalmente se decide por un "gracias" y emprende una mamona retirada hacia otro puesto

Pero maestra de español sólo puede hacer eso mientras no le cae la depresión, si la tiene en sí opta por leer el mugroso letrero y solicitar con un pacífico "por favor" su pedido. Durante sus asistencia a las juntas, maestra de español no pudo aprender a superar el dawn


///////////////////////////
a veces termino el día con ganas de golpear gente
por las mañanas no
las
mañanas son chidas

3 comentarios:

costa sin mar dijo...

estar 367 minutos en un gimnasio en el que a las diez de la mañana asisten mujeres que desean bajar 32 kilos en dos semanas y que a esta hora - 11 pm - es el lugar donde 14 hombres sobrevivieron al cáncer de testículos

Pequeña Saltamontes dijo...

Ah... la neurosis.

También me proporciona mis ratos de "ulera".

Es que la línea entre ella y el autorespeto es taaaaan frágil :P

Maestra de Español //Histérica Sadomasoca dijo...

Costa sin mar: escuché sus putas palabras que se abrían paso como una barca en un mar de testosterona, y entonces fue como si ese mar de testosterona, ese mar de semen se estremeciera ante una voz sobrenatural, y el mar se encogió, se replegó en sí mismo, el mar desapareció, chavales, y todo el océano se quedó sin mar, toda la costa sin mar, sólo piedras y montañas, precipicios, cordilleras, fosas oscuras y húmedas de miedo, y sobre esa nada la barca siguió navegando y yo la vi con mis dos ojos, con mis tres ojos, y dije no pasa nada,
no pasa nada, cariño