Al día de hoy habían pasado tres años desde la última vez que estuvieron juntos. Se reconocieron y la emoción brotó de ella como lágrimas de acuarela. Sentía amor abiertamente. El tiempo nada había cambiado en su sentimiento húmedo hacia él. Fue reencontrar el delirio incivilizado. Del cuerpo le temblaron las manos, esas manos que razgaron el viento cuando juntos subieron descalzos a la azotea después de que la tormenta se hizo lluvia. Ella se colocó adelante, de manera que le dió la piel de la espalda. Él era quince centimetros más alto, era huesudamente de piel blanca y tenía los cabellos alborotados. Él puso la ruta y ella la hierba. Él colocó las manos sobre sus hombros y tocó su piel a través de la ropa mojada. Comenzó a deslizarlas a lo largo de sus brazos hasta llegar a sus muñecas, se las levantó suavemente sosteniendo con la fuerza de una pluma de gorrión amarillo.
Treparon la cabaña en el momento en que sus padres y sus hermanos los dejaron solos. Para irse a alguna parte no era importante saber que eran primos.
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4 comentarios:
No mames! qué chingón post, ha sido lo mejor del día.
PD la palabra de verificación es shit-pis
Fregón este post, yo también tengo que agradecerte por tu link de EKO mis respetos para ambos. saludos desde la Sultana Del Norte.
Muy grande el post, cada día estás más cerca de tocar el cielo con los dedos.
Interesante blog
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