miércoles, 28 de julio de 2010

CONSOMÉ SIN VERDURAS..............................



Era una anciana con un suéter guinda, una falda negra lisa y unos zapátos negros sin nada que los distinguiera, que pedía limosna en el crucero entre carros, camiones artículados y vendedores de periódico. Eran las 8:20 de la mañana y una temperatura de 11°.

-Yo nunca les doy porque no sé en qué lo van a usar, dice la descocada secretariaA.
-Si, luego son bien mañosos, casi siempre los usan para compar drogas, agrega la descolocada secretariaB.

-Era una anciana.

-Es que mira, si hasta se arreglan para verse de tal manera que provoquen más lástima, a mi qué me van a contar, declara muy segura de su convicción la secretaria descocadaA que en ese momento pasó a ser la secretaria imbécil#1.

-Pues será el sereno pero yo se las voy a dar.

En ese momento me levanté, las escupí y terminé la conversación con una buena y jugosa mentada de madre. Bueno, en realidad todo esto último sucedió en un universo paralelo en que yo hago cortos con personajes y situaciones reales.

Pensaba en cómo lo haría: sería bajarme en la estación donde la ví, esperar al semáforo rojo para llegar al camellón, acercarme a ella y decirle con prudencia: señora, le doy unas calcetas, ella voltearía a verme sorprendida, extendería las manos y me diría: gracias niña. Espero que le gusten, son calientitas. Gracias, niña. Yo me regresaría a la entradada del Metrobús ignorando olimpicamente las miradas que seguramente tendría encima y poco a poco se me iría borrando la sonrisa de mi cara. Así me lo había imaginado mientras compraba tres pares de tres colores distintos, pensando en que de esa manera habría más posibilidades de que alguno de ellos le gustara. VerdeRojoNegro.

Esto fue cuando comenzaron las lluvias. Al día de hoy no la he vuelto a ver. Cargo diariamente la triada de calcetas y me sigo preguntando ¿¿qué pasó con la señora??

Tal vez se enfermó de gripa y calló en cama...
Tal vez algún hijo suyo se la llevó por fin a vivir a su casa y ya no tiene que pedir en la calle...
Tal vez la señora X, que tiene un puesto de pollo en el mercado de su barrio, le dijo que le ayudara para que ella pudiera ir por sus hijos a la hora de la salida de la escuela y para darles de comer, regresar al puesto y decirle a la anciana, gracias, mire llévese estas piezas, y la anciana daría agradecería a su vez y llegaría a su casa a hacer consomé sin verduras...
O a lo mejor está temblando de escalofríos en un hospital de salubridad por pulmonía y es atendida por enfermeras que la tocan y un médico que continuamente le dice madre...
O tal vez, sólo tal vez partió para su pueblo en Tlaxcala, esperando a que le llegue un día en que...
Puede ser que al lavar la rabadilla, el huacal y la molleja, se haya tocado un ojo y esto le haya provocado una severa infección que no ha cedido...
O también puede ser que su hijo, que vive en Veracruz, le hizo una llamada a la casa de su vecina y le dijo que ya estaba a punto de nacer su primer hijo y que vaya a levantar a su nuera, pues es primeriza...
O simplemente el Jefe de Sector pasó y le dijo: ya no puede estar aqui seño, el comandante ya no quiere ningún torero de crucero, y la subió a la patrulla, la alejó de aquel lugar y la bajó dándole un consejo al pensar que su madre tendría más o menos la misma edad: cambiése de delegación seño, allá, vállase más lejos...
Tal vez encontró trabajo en un pequeño taller que se dedica a hacer recuerditos para toda ocasión que venden en las butiques del Municipio de Tlalnepantla...
Tal vez encontró otro crucero donde recibe un poco más...
Tal vez le ayuda 4 horas por las mañanas a los señores del puesto grande de tamales que está enfrente del Fray Bernardino a barrer las hojas, servilletas, vasos y cucharitas que tira la gente, a llevar el bote grande de basura a la esquina, y a hacer los mandados en general a cambio de dos tamales y dos atoles diarios...
Tal vez descubrieron a sus dos hijas que muy acomedidas le administraban la ayuda que el gdf le da y ya por fin pudo disponer de su despensa y de sus 862 pesos mensuales...
Tal vez su esposo encontró trabajo de velador en la secundaria técnica número 59, en lo que contratan un conserje...
Tal vez ella y su nuera pensaron que un día de éstos alguien les iba a echar el carro nuevamente, y esta vez si las iba a alcanzar...
Tal vez un señor, que dice ser el que controla los cruceros, se acercó a ella para pedirle un porcentaje más alto y la intimidó de tal manera que decidió irse a NOSEDONDE pero antes le exigió todas la monedas que había ganado aquel día.......................
_______________________________A dónde se fue?


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Histérica Sadomasoca 6
___________________no alcanza a representarse el proceso intelectual de los formalismos cuánticos y su relación con la realidad. Lo que le queda es pensar en que alguna vez, hace miles de millones de años, su cuerpo entero fue polvo estelar. Este pensamiento le gusta, la consuela y le da una ligera sensación de pertenencia, algo así como de saberse un lugar en el universo.



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1 comentario:

Pequeña Saltamontes dijo...

Tssss... a mí me pasa parecido cuando estoy comiendo y llegan a pedirme dinero.

Siempre les digo que no, pero luego pienso "le hubiera invitado una torta".

Pero luego depende de mi humor. A veces me molesta que me pidan y a veces no.

Chale.

Yo diría que siga usted cargando la tríada...