domingo, 10 de julio de 2016

SERIOS PROBLEMAS....................................................

 LAS COSAS QUE IGNORA LA MAESTRA DE ESPAÑOL
VERDADES INEXISTENTES

Si el mundo no es como ella lo interpreta, si siempre ha estado equivocada respecto a todo: y todo es todo: ella, los otros, el amor, la escuela, el dinero, su falta de amor, su encierro, su vida diaria, su historia, su autoimagen -perfectamente mal percibida respecto a los otros que le devuelven otra mirada-, su anatomía, su lugar y su no-lugar, en definitiva: lo que su punto de observación le permite ver, y que simultáneamente le niega la posibilidad de no ver lo que no puede ver.

NOVELA CORTA PARA SER CONTADA 
CON UNA CAJETILLA DE CIGARROS

Capítulo 1. 
LA TENSIÓN.

De un breve repaso por su larga vida sexual, la Maestra de Español se encuentra con figuras masculinas de belleza, percibidas por sus ocho sentidos*, los cuales enmarcan los estados excitados con los cuales se pierde. Como si atravesara velos que forman olas y corrientes, ella nada a placer como sirena-tiburón con su par. Dichos estados han sido su perdición. El encanto del placer sexual es de doble rostro, el físico el metafísico.

Luego de años de vida decadente y arrojada, se le presenta una tensión.

Por un lado, el amor pasión, deseante y abierto. Su manera de ser histérica que se muestra femenina y ama lo masculino, el poder y la entrega al poder, el yunque y el martillo. Como debe ser. El subir/bajar. El adentro/afuera. El vestido/desvestido. El suave/fuerte. El horizontal/vertical/perpendicular/paralelo/circular/angular. El lamerlo/lamerla. El delante/detrás. El brazos/piernas. El horas/minutos. El silencio/gritos. El dolor.ardor/sobada.pomada. El amor carnal.

Por el otro lado, La Maestra de Español refiere estar cansada de ser carne sexual para los hombres que quiere y ama, los hombres que le ha interesado con los cuales ha establecido lazos de todo tipo: lazos intelectuales, estéticos, musicales, literarios, lazos ideológicos, lazos dionisíacos, lazos de humo de cigarro conversado, lazos de juegos irreverentes, traviesos y tontos, lazos de historias mutuas, lazos de descubrimiento cuidadoso, respetuoso, pero también entrañable, de las propias vulnerabilidades, lazos cotidianos, lazos amor cómplice en cualquiera de sus renglones, los elegidos por ella. Como debe ser. El sentimiento de no sentirse querida ni amada por nadie de su interés y gusto, la desgarra. El deseo ingenuo y simple de compartir la vida con alguien. Su soledad.

Capítulo 2. 
LA DESESPERACIÓN.

Ese sentimiento de por qué a ella ningún hombre le ha querido, se transforma en pregunta: ¿cómo le hacen las mujeres, bonitas o no bonitas, para que un hombre las quiera, las ame, y se quiera quedar con ellas? 

En sus infelices recuerdos de la infancia aparece una única escena donde el padre la toma de la mano y la lleva a mirar un partido de fútbol. Luego de eso no hay nada, ni un momento de cariño, ni un abrazo, ni una complicidad, ni una caricia, ni una plática, ni un presente, ni una comida, ni ninguna muestra de afecto que ella pueda referirle a él. ¿Por qué a ella no la amó el padre?, se pregunta. Sólo golpes y gritos le dedicó, groserías proferidas en masculino (aunque ella es mujer, o piensa que lo es). El destierro paterno que la lanzó a la calle durante años. El mundo resultó interesante, al costo de la propia piel, de cicatrices de lava en el espíritu.

El sencillo lenguaje del amor a ella se le presenta en un idioma que no alcanza a comprender. La simpleza de compartir cotidianiedad, de entablar un diálogo en el que se construyen abiertas comunicaciones ordinarias que son retomadas mediante minúsculos y leves lazos simbólicos y significativos, puestas en la memoria de dos personas que se miran mutuamente. Eso, eso no lo sabe hacer, se le aparece el encierro de su narcisismo, de su torpeza y timidez, de su locura de Antichrista, de su falta de lucidez, de su anticipación a la definición de la situación entre ambos: seguramente ya lo estropeé. Ante esto le aparecen dos sentimientos, la desesperación y la ridiculez por no saber entablar el mero lenguaje humano: eros.

Capítulo 3. 
LA EXPECTATIVA.

La Maestra de Español espera con ansia e interrogación el día de su muerte, se pregunta y espera. 

En su semántica simbólica y personal, la que en años recientes se ha esmerado por conocer primero, y luego por pulir, existe una palabra que deliberadamente evita, siempre. Piensa que no es una palabra que se pueda usar a la ligera, jamás. Observa cómo es que el vulgo la manosea y la trivializa, la maltrata con la repetición de la pose y el blof. 

Ella le muestra el mayor respeto del que es capaz. 

Luego de darle vueltas y vueltas a su estado de ánimo actual, la Maestra de Español al fin lo puede nombrar, ya le pude mirar la forma. Su sentimiento es la imagen de la flor principal que habitado en su jardín interno que comenzó a cultivar desde que era niña: se siente triste, le recorre por cada vena de su cuerpo una tristeza infinita. Llora de tristeza.

Capítulo 4.
FALTA DE HABILIDADES PARA LA VIDA.

Ella no tiene dinero, no tiene amor. Tiene vacío en la cartera y dolor de tristeza.
No tiene ingresos, y tampoco tiene novio que le reclame la fidelidad de su cuerpo y de su sentimiento.
Cobrará por lo que ella percibe (¿?) que los** hombres quieren.
Se recubrirá con medias negras el rastro de la tristeza sanguínea que vive en su cuerpo y enfría su alma.


DECADENCIA Y OFICINISTAS SOLITARIOS:



***
EPÍLOGO. Su declaración de principios (y finales):

Principios: 
I. Dad al prójimo lo que provee la decadencia. 
II. La vida no ahorca, sólo arrastra por una habitación de $300.00.

Final: 
I. La Maestra de Español, Histérica Sadomasoca y Antichrista Antidolor, a una sola voz: !ignoramos y anhelamos el final!.




* Los ocho sentidos con los cuales percibimos el entorno: olfato, oído, vista, gusto, tacto, temperatura, equilibrio y, el que no tiene nombre en español, sentir la mirada o la presencia de alguien. La idea de los cinco primeros es una convención cultural de occidente que viene desde los griegos hasta el siglo XX. Pero eso, es una convención cultural limitada a cinco. Con nuestro cuerpo nos orientamos por esos cinco y tres más. Basta con taparse los ojos para sustituir la orientación del ser-en-cuerpo para echar mano de los otros tres y ver su función igualmente orientadora respecto al entorno físico y social por el que atravesamos en cada día.

** Excepto los gays,  y los que tienen pareja y le son leales, y los que no son de este mundo, y etcétera................................



domingo, 3 de julio de 2016

Cementerio de mis entrañas...............................

LA SÚPLICA


Llévate mi sangre, os lo ruego


Amar una idea
una fantasía

La Maestra de Español ama que ama a Dorian
al hermoso Dorian
porque la vida no da para más

Amar al arte
una música

La Maestra de Español acaricia sus recuerdos
a las tardes de libertad ebria
porque su vida estaba atravesada por la locura del alcohol 

Amar un cuerpo
un hombre

La Maestra de Español se seduce en sus fantasías
en sus deseos logrados sólo en la imaginación
porque su mundo real está tomado por el encierro

Amar a Dorian 
un recuerdo

La Maestra de Español desea la muerte
el descanso de su frustración
porque la tristeza es arte en imágenes quiméricas

Amar a Dorian
que no existe

La Maestra de Español desea verlo
al hombre que la hizo
porque está ebria, sin vivir su mundo contemporáneo

Amar la propia autodestrucción
una finalidad

La Maestra de Español se deja llevar
por el velo torbellino interno
porque afuera hay nada

***

Dorian: la nada nos envuelve, existimos en la nada, nacemos en nada...

***

Vacío y dolor
Tristeza en su espíritu
Sus palabras, las abraza, las repite una y otra vez



***


El deseo no correspondido se transforma en locura







.:.Bela Lugosi's Dead.:.




viernes, 1 de julio de 2016

Por el amor al Vampiro...........................

AMOR A LAS AZOTEAS

¿Amor a las azoteas? Si. ¿Que cómo se puede amar a un lugar digamos, no tan atractivo socialmente? Pues así, con una historia detrás.
***
Fantasías desanimadas de ayer y hoy presentan:

COGERÉ SOBRE VUESTRA TUMBA


La Maestra de Español tiene 18 años, 18 años, puros, calientes, desbocados y salvajes años sobre su cuerpecito escurrido de 48 kilos, vestido de mezclilla, calzado con tenis converse, envuelto en camiseta azul y cubierto con una chamarra de mezclilla negra, cabello largo y negro. Asiste al colegio pero no es buena estudiante, más bien es una buena adolescente en el sentido dionisíaco, así, suyo -el sentido-: pervertida jovencita, espanta a sus compañeras por sus pantanoso comportamiento y por su alcoholoso hábito. No entra a clases, se junta con los darks, salven a esa niña dijo un día un profesor luego de medio semestre sin entrar.
***
Había conocido al Drakc en la clase de Etimologías Grecolatinas del Español, en esa clase ambos trataban de no reírse de lo chistoso que les parecían las frases que el maestro les hacía leer a todos en voz alta. Así se simpatizaron. Su ignorancia respecto a los sonidos de las palabras griegas y latinas era la misma. No mames decía el Drack, thon joton filón, que cagado, ambos reían al salir de la clase.

El Drack era, como su apodo lo indica, dark. Locuaz y medio chaparro, media 10 centímetros menos que ella, igualmente flaco, vestía de negro y se pintaba los ojos con delineador, en días de calor llegaba con falda, ah qué, pues si hace calor, por qué no voy a usar falda, pues qué, pinches convenciones me la pelan. Pero su rasgo más notorio no era sino su manera de hablar: casi gritaba cuando hablaba. A la Maestra de Español le simpatizaba por dos cosas principalmente: por lo desmadroso que era y por el hecho de que la invitaba a ir con sus amigos, los de la banda dark. 
Así, gracias al Drack conoció al Ody, a Miguel y a Dorian. 
Paso a ser parte del grupo, se hizo su amiga. Ser su amiga significaba: pasar tiempo con ellos, los prefería en lugar de las mujeres o de sus compañeros de clase. Significaba hacer lo que ellos le enseñaban, significaba hablar de música, de literatura, de laberintos como metáfora del espíritu que juega consigo mismo, de la insoportable levedad del ser, de agujeros ontológicos -frase de Miguel-, y otros temas que al ella le interesaban y que le estaban cayendo como cerveza al tarro, como laberinto a su espíritu. Significaba, también, esperar con ansia a encontrarlos, significaba verlos en sus vestimentas negras, significaba conocer el libro que traían en la mano, significaba ver en ellos a los rockeros inteligentes y rebeldes con quienes podía hablar de los temas y las cosas que ella leía en su único contacto con el mundo humano que valía la pena, para ella: la revista Semanal. Significaba estar con la gente como la del tianguis del Chopo. Aunque nunca habían ido juntos a ese lugar, para su imaginario de la Maestra, eso era una hermosa verdad. Significaba que había encontrado a otros como ella: locos, borrachos y con otros intereses, los similares a los suyos. 

Al principio se hizo amiga cercana y frecuente del Drack y del Ody. En cambio a Miguel y al Dorían los veía pero casi siempre era en los momentos con el grupo, hasta que un día...

-¿Qué crees que me dijo el Dorian?, le preguntó el Ody.
-¿Qué?
-Me dijo que si no había visto a su vieja, la Maestra de Español.
-¡¿Qué?!
-Le gustas -sonrisa del Ody-.

DORIAN
Era flaco y alto como Peter Murphy, vestía de negro, con pantalones ajustados, botas altas y de plataforma, camisas negras, tenía el cabello completamente negro, largo hasta los hombros y en forma "V", despeinado a propósito, alborotado, libre. Su rostro era blanco y huesudo, como Peter Murphy, su nariz era súmamente afilada, puntiaguda, los ojos negros y sus cejas tupidas, finas y rectas. Su mirada era penetrante, desafiante, segura, con el glamour y la elegancia que tienen los depredadores, como Peter Murphy. Casi nunca llevaba mochila, sólo uno o dos libros en la mano o bajo el brazo. Al igual que los otros también se pintaba los ojos con delineador, cosa que lo hacía aun más atractivo y misterioso. Caminaba a grandes pasos con su espalda recta. 
***
Un día, la Maestra de Español iba caminando dentro del colegio cuando vio a Dorian quien le preguntó que a dónde iba, a la biblioteca, respondió, yo voy a clase pero te acompaño, ella sacó un cigarro y él no dejó que ella se lo prendiera, ella pensó que le iba a decir que dejara de fumar o alguna otra reestricción así pero no, lo hizo para que él pudiera prendérselo. A ella le gustó este gesto caballeroso. Se quedaron platicando mientras ella fumaba, no se te hace tarde para tu clase, no importa, ahora voy, termina de fumar. La miró. Ella le preguntó que de qué era su clase, de estética, ah qué bien, yo voy a meter esa el próximo semestre, qué vas a leer, preguntó él, no sé, a ver que veo, lee los Cantos de Maldodor. Dorian se despidió y se fue. Ella se quedó mirando su espalda, su caminar peculiar, siempre directo pero no a prisa, en grandes pasos, nada más.


LA MARIGUANA ES AZUL
Una tarde estaban los cinco sentados en las bancas de afuera del colegio, fumaban mota, uno de ellos se recostó y comenzó a describir el cielo azul, el resto hizo lo mismo. La Maestra de Español dijo cómo es que el cielo es azul si, pero brilla, cierto dijeron todos, el cielo brilla, y nos deslumbra, dijo uno de ellos, brilla como luz de terciopelo azul, dijo otro, nos envuelve como perfume celeste y fresco, dijo otro más, el perfume del cosmos de rostro amable antes de que se vuelque en tormenta inclemente y abismal, dijo otro más, antes de que se caiga nos absorba, dijo ella, vean que azul es, vean cómo brilla, vean cómo nos va a tragar... silencio...

Al siguiente día, en el mismo lugar, estaban los 4 darketos medios ebrios ya y fumando cigarros cuando en eso se les acercó la Maestra de Español. Le ofrecieron cerveza, era un chorro pequeño porque ya casi se la habían acabado. Sin mediar palabra el Dorian la tomó de la mano y le dijo deja tus cosas, la guió hacia la avenida con la intención de cruzar hacia el otro lado pero sin esperar a que el semáforo les diera el paso, o bien, a que hubiera un espacio entre los carros que le permitiera pasar, Dorian se lanzó con arrojo y sus pasos grandes de siempre, sin soltarle la mano la llevó hacia el otro lado de la avenida, ¡no mames nos van a atropellar! Dorian no contestó y con su acto temerario y perverso la jaló hacia el camellón y luego hizo lo mismo para cruzar la otra parte de la avenida que corría en el sentido opuesto. Escucharon el pitar de un claxon que se iba haciendo más bajo mientras ese coche se alejaba. Ningún auto se detuvo pero ellos dos tampoco. Llegaron a la banqueta del otro lado con la adrenalina en la piel y en el corazón. Sin soltarla de su manos y sin hablar los dos entraron a la tienda donde compraban cerveza, parecía que Dorian iba a pedir algo pero dejó al señor detrás del mostrador esperado lo que iba a pedir porque súbitamente se volteó hacia la Maestra de Español, se soltó de ella para tomarla con ambas manos la cara y plantarle un beso en la boca, un beso rápidamente, beso succionador y tibio, sabor a cerveza y cigarro, un beso suave y fuerte a la vez. Ella comenzó a sentir excitación y calor. Dorian era más alto que ella, le llevaba como 10 centímetros o más. Él comenzó a mover sus manos alrededor del cuello y la nuca, así hasta los hombros, ella respondió sujetándose a su cintura, él la jaló hacia sí para abrazarla. Se quedaron un rato abrazados oyendo a la gente que entraba a comprar cosas. Sentían sus cuerpos delgados y tibios, sentían sus ropas, sentían sus olores, sus aromas y huesos, sus cuerpos juntos envueltos en su miniatmósfera privada la cual era como una capa de alivio mutuo, una delicia de confort y emoción. Dorian se separó un poco y volvió a besarla, finalmente él le dijo me gustas... 

Otro día. Estaban en las bancas nuevamente los cinco. Dorían tenía una manera peculiar de hablar, todos lo escuchaban mientras él lo hacía, era el líder carismático, usaba ademanes un tanto raros de describir pero que atraían a los escuchas. El contenido de su charla: hablaba de Cristo y de que era el ser que a más gente gobernaba sin existir, que Baudelaire era el Dandy por decadencia, que Sabina, el personaje de La Insoportable levedad del ser, era una mujer que nunca supo lo que quería, aunque era la que más sufría de la levedad, hablaba de tumbas y de vacíos que se sienten luego de hablar con la gente, hablaba de hacer el amor sobre una tumba.

En un momento ellos dos se quedaron solos bebiendo cerveza, Dorian le dijo que fueran a su casa, que dejaran a los otros ahí, que luego él la acompañaría a su casa por la noche. Llegaron y su mamá y sus 4 hermanos pequeños estaban comiendo. La presentó, la saludaron como si fuera la vecina. Se sentaron a ver televisión. No decían nada. A los pocos minutos se levantaron de la mesa todos y salieron de la casa no sin antes decirle a Dorian que había comida, que comieran. Si, contestó. Pero no comieron, subieron a la habitación de Dorian que estaba hasta la parte más alta de la casa. Dormía solo, en una cama de tamaño individual, la Maestra miró los posters de su pared: The Cure, Bauhaus, una portada de Las Flores del Mal, un crucifijo de cabeza, un arete de pluma colgado cerca de la cruz, una ventana... 

SEDUCCIÓN DEL LABERINTO
Dorian le dijo pásate mientras ponía un disco de acetato. Escucha, si, respondió ella, le iba a preguntar quiénes tocaban pero salió del cuarto sin decir nada, ella siguió mirando el cuarto sentada en la cama, su ropa estaba en un pequeño ropero con la puerta corrida, había libros sobre una repisa junto a la ventana, y una guitarra eléctrica. Él regresó con dos vasos y una caguama, cerró la puerta. Bebieron. Dorían se paró junto a la ventana para fumar, comenzó hablar con el peculiar estilo de sus manos, le dijo que dios era ridiculizado por sus creadores, que su tragedia era irrisoria, que era sólo una creación deseada, fantaseada, ni siquiera era real, que Satán, a diferencia de dios, gozaba con su propio deseo y que era la destrucción abierta, sin forzarla ni enmascararla. Le dijo que la moral occidental terminaba con las formas de amor que puede mostrar el espíritu, que eso era más que abominable, un asco de los seres que así viven. Dorian le preguntó si nunca había querido hacer el amor sobre una tumba, sobre un muerto, hacer el amor sobre alguien que ya no vivie pero ahí está su ser yacente y muerto. Le dijo mira, tienes que sentir el dolor y el vacío que hay en ti porque yo no te voy a dar nada, yo no sé a dónde voy, aunque detenga mi rabia y mi odio hacia lo humano por ti, -porque me has hecho sentir fuerzas-, aunque haga eso no puedo darte nada, qué esperas de mi, mujer, deshazlo porque la nada es lo que nos rodea, ni al final ni al principio ni durante nuestros encuentros hay nada, para entonces ella ya estaba de pie junto a él y abrazados se besaban, Dorian le mordía los labios en cada beso, y ella en cada dolor sentía calor y algo más que la tomaba por dentro, era la fuerza de un sentimiento de entrega, ella susurraba pero yo te quiero, me gustas y me atraes, y si me destruyo contigo es con gusto. Dorian continuaba, nos vamos a hacer daño, nos vamos a destruir, eres tan rara en tu comportamiento, eres tan dual, por eso me gustas, estas tan destruida ya que se te nota a leguas de distancia, tu decadencia está en tu mirada, pero nunca sé lo que estas pensando, eres una hembra sexosa y loca, viajas sin darte cuenta hacia dónde quieres ir, si, respondió ella, tu laberinto te tiene tomada dijo Dorian, tienes de distanciarte y mirarlo para que no te trague, piensa en un punto que sea firme, piensa en un elemento que no sea tuyo para que no se hunda junto contigo, el cosmos es mitad tuyo y mitad es tu dueño, tienes que darte cuenta de eso, mujer. Las manos de Dorian la habían comenzado a desnudar, tocaban sus pequeños senos suavemente, fumaban y tomaban intermitentemente, la ventana de su cuarto de azotea daba hacia la colonia, azoteas de vecinos con sus antenas y tendederos, grises como el cielo al atardecer, la música sonaba y ella sentía una temperatura que amaba, no sabía si eso era sensato: sentirse seducida por la tarde, por el tiempo, por la libertad del alcohol que era la libertad de descubrir a un ser humano que era una puerta abierta y obscura, no sabía si abierta hacia un infierno, hacia un laberinto o hacia un abismo, hacia un hombre que le hablaba de dolor y vacío, un hombre que le estaba dando su dolor y vacío. Se fueron a la cama. Lo último que sintió ella antes de perderse en el placer de sus sexos juntos fue la espalda de Dorian en sus manos, sus huesos envueltos en piel. Dorian desnudo sobre ella, la penetró, la mordió en los labios, en el cuello, en las orejas, imágenes cortadas: su habitación, sus ojos de hombre hambriento, la ventana abierta, la música... lo amó.

***

SENTIDO Y CAUSALIDAD
Atribuir culpa no es lo mismo que atribuir responsabilidad. Esto a su vez no es lo mismo que atribuir causalidad. Encontrar explicación o encontrar sentido a lo sucedido, la Maestra de Español durante muchos años pensó, más bien se preguntó, qué papel había jugado Dorian en los años de sus mil arrebatos de locura autodestructiva y de su delirio sin control, era ella y su estructura psíquica o fue ese agujero negro del cual Dorian era como su embajador y seductor. Si, en su fuero interno de la Maestra, que es el único que cuenta en estos casos de amor loco, Dorian era lo mismo que ella deseaba y amaba, el abismo que la seducía y la seduce aún, porque cada ser tiene su propia constitución, su propio laberinto, su propio tormento y placer a la vez, su propia levedad insoportable. Dorian, el hombre depredador y perverso. Dorian el hombre imposible, esa fue su lección, de la cual no ha aprendido nada, absolutamente nada. Su inconsciente la lleva otra vez a perderse por otro hombre negro, perdida en el laberinto que ella ama, más que así misma, más que a su soledad. Ama su laberinto y su laberinto la ama a ella.

***
Por el amor a una tumba:
Muerta en vida.



sábado, 25 de junio de 2016

Macho Cabrío/Macho Volcán/Macho Sangre..................................................

MACHO



Este blog es anónimo y quiere escribir para sí mismo, 

quiere ficcionar para sí mismo, 

quiere follar con sí mismo,

quiere elevarse por espirales de locura, 

a través del terciopelo verde de la Ofelia flotante,

en el curso del ardor de los ojos

que miran a Drákula violar a Ofelia con su mano

escuchar la risa de la Venus in pelz

los gemidos de la cópula

en que ningún hombre quiere arder.



Este blog es anónimo y así se quedará

quiere escribir sobre tormentas y espejos

noches frías que se abrazan a ella

sobre los agujeros de los colmillos clavados y los ojos propios

remolinos de dolor abierto y espeluznante

la muerte de un seno descubierto de su satín rojo

sombras que se pasean sobre las telarañas de su habitación

escaleras hacia arriba

escaleras hacia abajo

y los cambios de perspectiva

el placer de un beso mojado

en que quiere quiere clavar la daga.


Este blog es anónimo y usa conjuros de libros de carne humana

desea hacer un pacto con ella: su dueña

con la negrura de la tierra

atra bilis en la bolsa de viaje

en la palma de la mano

la locura como sostén en la vida

un caldero para volver a sí misma

la soledad de un bosque por dónde caminar

¿quieres sentir el sabor de la mantequilla?

sabes cómo encontrarla

descubre tu pecho, niña

tócalo

tibio

es el silencio de la oscuridad

más hermoso que el de tu Hermana 

tu pecho, niña

muéstralo

traémelo

sabe a mantequilla suave

seis seis seis

tu pecho, niña

debe sangrar

dáselo al Rey Volcán

tu pecho, niña 

alimenta 

tu pecho, niña

consuela

inflama a las almas muertas y soltarias

arden cual velas en la oscuridad del frío cósmico

tu pecho, niña

dame tu sangre de mujer a través de él

acércalo a mi flama de macho cabrío en carne

vuela en él 

mastúrbate en él

trépate en él

llévate lejos sobre él

agranda mi oscuridad invocada

tu pecho, niña

recibe de mi gotera de fuego, su erupción

Soy el Rey Volcán Y Tu Eres la Niña de Pechos Hablantes

***

Tus pechos, niña, bailarán la danza de tu locura.

King Volcano ordena y manda.....................................................

King Volcano Is Clear.................................................................

King Volcano Is Clear.................................................................


***

Este blog es anónimo y escupirá sobre su propia tumba.

***

Abre, niña, tus pechos,

Muestra, bruja, tus blancos pechos

Sangra, bruja, mi volcán
















Escribir para ella.

MASTURBACIÓN EN LA AZOTEA.......

NEGRO NO ES NEGRO, ES PIEDRA SIN TIEMPO

 ***


Quien esto escribe piensa que existen en ella tres personalidades:

.Maestra de Español
.Histérica Sadomasoca
.Anticrista Antidolor

Pero contando la de la autora, en realidad son cuatro.



MaestraDeEspañol: Agarro mi cobija, me envuelvo y me sumerjo a dormir. No quiero saber nada. No quiero pensar en nada. Quiero ser acogida por un espíritu de artista, por un poeta o salvaje escritor, por un hacedor de historias de cine, por un músico sensible y rabioso de su espíritu abierto y explotado. Quiero encontrar alguna voz que reciba la mía, que no sea un arrogante filósofo que otrora fuera humano, ahora piedra negra y clausurada. Quiero sentir un poco de alivio para tomar fuerzas y seguirme azotando, con sentido. Soy maricona, tengo un agujero y lo necesito, al agujero y al azote. Los caminos conocidos son eso, conocidos ya. 

MaestraDeEspañol:Una sorpresa que me azote, que me saque de mi. Aunque probablemente esto sea pedir demasiado a la vida, a la estructura narcisista en que la actual sociedad se organiza. La vida sin misterio me ha quitado las sorpresas, sorpresas respecto a lo que conozco, a lo que cavilo, a lo que supongo. Suplico por una sorpresa. No es que sea adivina, es que dentro del abanico de posibilidades, justamente, avizoro el abanico y entonces ya, solo me siento a ver la serie de posibilidades que en el existen y se desenvuelven. Tedio.

Histérica Sadomasoca: hoy no tiene ni las más mínimas ganas de salir. Sólo anhela una cama para soltarse a soñar con una historia de arte en la cabeza, de escenarios de su anterior vida, de soñar con Alejandra y ella en la azotea de la vecidad de la colonia Roma, platicando y mirando las azoteas, de soñar con imágenes de lluvias por la tarde junto a una cerveza y un cigarro mientras los vecinos suben a recoger la ropa. Desea un poco de placer en lo recordado.

Histérica Sadomasoca: ha emprendido la retirada, ha aceptado racionalmente que el hombre de negro no es hombre, es piedra, que no reaccionará así como no ha reaccionado. Ella ha llegado a pensar que aunque se paseara desnuda frente a él, no, ni así saldría de su torre de arrogancia, de su actuación y complacencia frente a sus amigos; o bien se luce frente a ellos, o bien, se inhibe frente a ellos. Y cuando está solo, no existe, es mudo, es cómodo estando mudo y alejado, con una espalda de por medio. Ya no puede ella, hacer más ya no puede.

Además, la otra versión que ella se imagina y construye para hacerse otra posible explicación de esa situación que reina entre ellos, (que básicamente es la del silencio y de la casi nulidad de la plabra), es que tiene a otra persona. Siendo esa otra posibilidad, se retira también. 

Y si existiera otra explicación, de igual modo se encuentra frente a una pared de ego y dureza. Ese rasgo significativo de hombres sin padre que gustan en omitir el apellido paterno; su vulnerabilidad frente a las historias y no historias -silencios- de la madre sobre el padre que injustamente lo colocan en un lugar del triángulo padre-madre-hijo- que no debiera existir. Eso y su posible consecuencia en su imposibilidad de aceptar su masculinidad frente al otro femenino. No desea meterse en donde no le llaman, en esas hipótesis sobre el sentimiento y abandono del padre y su consecuencia sobre dicha incapacidad. Se retira.

Se va.
Se azota.
Se reta a ella misma.
Se libera a ella misma.
Se vomita con un dolor manejable aún.
Se mira cruzar una línea que antes no había traspasado.
Se arroja a su abismo.



domingo, 15 de mayo de 2016

TRES EQUIS LAGUER-GA XXX........

¿QUÉ ES LO QUE QUIERE UNA MUJER?



HISTERIA

El hecho es tener mucho tiempo libre, relativamente. Me explico, lo que entiendo por mucho tiempo libre: tengo actividades de trabajo, tomo clases, doy clases, acudo a un pequeño taller de escritura quincenal y ocasionalmente visito la casa de los padres con el fin de enterarme de la proximidad de su muerte, ya. 

Probablemente esas sean las actividades en donde socializo con amigos o gente con la que mantengo una relación social estable o reconocida. No tengo amigas a las que frecuente, la verdad es que prefiero mantenerlas a la distancia, las aprecio pero tengo el tino de escogerlas aburridas, o tal vez la aburrida soy yo. No tengo novio, amante o algo parecido que pudiera ubicarse en ese registro.

De modo que paso mucho tiempo sola. Se puede decir que hago mi vida sola, sea lo que sea que eso signifique. 

Esto pudiese ser una ventaja pero también una cuita. Ambas cosas. En ambos casos me revuelco en esa circunstancia.

Es tiempo que lo ocupo para reflexionar, pensar, explorar mentalmente. Aunque no siempre ha sido así. Me entretengo.

Cuando leo un libro que me agrada, me mueve, me estremece o me intriga, tengo la posibilidad de tenerlo en la cabeza durante mucho tiempo sin escuchar distracciones del entorno. Puedo mantenerme pensando sólo en esos asuntos que leo, o bien, los que veo en películas, en vídeos o en la música que perennemente escucho. Si tuviera una familia numerosa, por ejemplo, implicaría un esfuerzo voluntario o involuntario, el concentrarme en los temas y problemas que se me van ocurriendo como efecto de lo que leí o contemplé. 

Mantener una línea de razonamiento, una tendencia, poner en juego varias ideas, las que sean y en el sentido que sean: en sentido contrario, en sentido paradójico, en contrastarlas con otros sentidos... Me gusta llevarlas a sus propios límites, desde mis límites.

¿Sobre qué pienso? Si a caso sobre mis alumnos, sobre mi función de "maestra". ¿Maestra en qué? Orientadora tal vez. La verdad es que tampoco me gusta esa palabra, me incomoda. Tal vez una persona que señala puertas que ellos pueden abrir por sí mismos y decir en sus propios términos lo que ven y lo que piensan sobre ello, o tal vez decir que ahí ni siquiera haya una puerta. Pero nada más. 

Ser maestra, -usando el rótulo público-, implica la posibilidad de señalar con banderillas los pequeños o grandes remolinos que pudieran encontrarse en un lago, el lago de la materia por la que transitamos durante un semestre. Las banderillas son para que, si lo desean, si desean pasar con su lancha, balsa o lo que tengan, cada alumno, sepan que corren el riesgo de la atracción, el vértigo o de hundimiento. Ser maestra también abre la posibilidad de destruir almas, por supuesto.

Pienso en su lugar social que ellos y yo poseemos en este entorno llamado país. Pero este no es lugar ni el momento para tematizar ese lado del espectáculo.

A veces pienso en ¿qué habría pasado si sí me hubiera suicidado en 1997 o en 1998. ¡Bah¡

Otras veces pienso en sexo.

Otras veces más pienso en imágenes que me gustan, que me dan placer. Otras más en sentimientos que me atormentan. La paranoia está contenida aunque latente. Hasta nuevo aviso. Otras más recuerdo los delirios que he tenido y todo alrededor de ellos. Los momentos en que aparecieron, sus posibles significados y lo que estaban queriendo simbolizar. Otras veces más acaricio dolores. Me gusta. 

De modo que con frecuencia me encuentro en silencio, aprecio el silencio. A veces las mujeres son tan escandalosas, histéricas que no dejan de hablar en relatos donde ellas son el centro: o son las que sufren increíblemente, o son ellas las que ahora se encuentran en momentos increíblemente felices para que todo el mundo se entere. Ese es un rasgo que en ratos yo soy portadora, por supuesto, pero es algo que trato de combatir o por lo menos de disimular, de ya no reproducir, de ver su origen y motivo, de comprender a qué evento de mi vida estaría respondiendo o expresando para entonces tratar de ver otras vías de procesarlo en mi mente, en mi personalidad. Algunos dirían que eso es comprender su función, la función del síntoma. Probablemente sea así.

El problema es que llego a un momento en que ya no sé para dónde moverme, o si acaso me sigo moviendo, o lo que es peor, si acaso tengo posibilidades de moverme, o tal vez esto de pensar que me muevo es tan sólo una ilusión de mi parte y más bien ocurre que la vida me tiene, -nos tiene, acaso-, colocados sin posibilidad de elegir más que lo que nos permite, ella, la vida, o la ilusión de la vida.


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Estuve yendo al dentista durante 4 meses. Llegaba y la doctora me pasaba al sillón típico de dentista luego de acomodar sus instrumentos. 

Por el miedo a los taladros, pinzas y demás cosas de tortura que usan los dentistas, cerraba mis ojos durante todo el tiempo que duraba la sesión. La doctora, de modo excepcional, tenía como suele decirse la mano muy suave, de modo que casi nunca sentí dolor intenso que me hiciera llorar o sudar. Era eso y el hecho de que siempre me puso anestesia: 

Me volví adicta a su anestesia.

Eso es lo que voy a extrañar ahora que ya no voy a ir: primero me untaba con un isótopo de algodón una sustancia que comenzaba a adormecerme la zona en cuestión. Eso se convirtió para mí en un anuncio de lo que se comenzó a tornar en una delicia: la inyección de la anestesia. Nunca miré la aguja ni nada, solo escuchaba. Pero el dolor del piquete seguido del dolor del ingreso de la sustancia líquida, eso, eso es un placer que voy a extrañar. La doctora me drogaba. Se lo agradezco. 

Una vez que hiciera efecto la maravillosa droga, ella comenzaba su trabajo y yo el mío: durante la siguiente media hora, o la hora completa, me dedicaba a pensar en lo que yo quisiera. A veces repasaba los temas de la clase, pensaba en estrategias de explicación para los alumnos. Pero otras veces pensaba en sexo. Cual debe ser, el sexo mental, el sexo de fantasía. 



En una de esas consultas escuché un comercial en la radio que la doctora ponía, el cual me llevó a pensar en el envase de la cerveza XX Lager, su botella verde siempre me ha parecido bonita. Me hice consumidora de esa marca en unos viajes que hacía al norte del país hace algún tiempo, ahí la vendían en casi todos los lugares que frecuenté. Recordaba su sabor de delicia mientras la acariciaba con mi dedo alrededor de su contorno perlado de gotitas de rocío. Y además me preguntaba: qué se sentirá hacerlo con el hombre de negro con una botella de XX Lager. 

XXX

Me encuentro medio vestida negro, me has despojado de la blusa pero me queda la falda de terciopelo negro ajustada, las medias hasta las rodillas, el brasier, las botas. Estamos los dos en silencio en un cuarto de hotel que tiene ventanas que dan a una avenida de la Ciudad de México, es un día entre semana. Cruzando la calle se encuentra una escuela primaria y los niños juegan a en su hora del recreo del turno vespertino. Desde mi percepción, el contraste de, por un lado, la imagen urbana con el sol poniéndose entre edificios con gente trabajando de ellos, el ajetreo del tráfico y las banquetas con vendedores que atienden a peatones que vienen o van a la esquina de Balderas, y por el otro lado, tu y yo metidos en ese hotel de paso, en el tercer piso, con la ventana abierta. y un paquete de cervezas en la mesa de centro. Escuchamos las voces de los niños y tu me dices voltéate. 

Te obedezco -como debe ser-. Me volteo hacia la ventana y me inclinas empujándome la cabeza de modo que me asomo por la ventana y veo la imagen de la primaria, lo niños jugando en su patio de escuela, miro el cielo contaminado, unas pocas nubes y el sol pintando de rojizo y violeta las nubecillas. Te me acercas, me empujas un poco con tu sexo erecto aunque forrado por tu ropa. Con tus manos tocas mi espalda y mis costillas, haces fuerza para que no me levante, para que me empine más. Alcanzo a ver la entrada del edificio del hotel, nadie más entra. Me untas tu sexo duro y escondido en tu pantalón, lo siento fuerte y restregado, juegas con mi trasero a placer y de pronto, ¡Plas! me golpeas una nalgada con toda tu fuerza que me hace brincar y apretar las manos, la excitación me ha acelerado, comienzo a respirar a prisa y a mojarme entre las piernas. Sigues moviéndote detrás de mi y yo te respondo, hacemos un diálogo de movimientos que tu diriges. Te mueves suave y fuerte, de un lado a otro, tus manos juegan se desplazan por mi espalda y las haces llegar a los senos, el pecho derecho te llama más, lo juegas y aprietas suave, yo sigo con la mirada puesta en los niños que gritan y corren. Nuevamente ¡plas! ¡plas! ¡plas! esta vez con mucha más fuerza, yo gimo sin poder evitarlo. Tu mano se ha detenido en mi trasero y la untas contra mi mitad, me tocas toda y yo siento el dolor de los golpes y me pregunto que más harás con tu mano, pues la juegas sobándome el dolor que me causaste. Entonces levantas la falda, ah, ah, siento el cambio de temperatura por tener el trasero al descubierto, acaricias mi ropa, mi panti negra la sigues con tus dedos como marcando la silueta, otra vez ¡plas! ay, ay, no puedo contenerme y grito un poco, el tiempo es tu aliado y yo no sé que harás conmigo en esa posición, no tengo permitido moverme, jalas mi panti estirándola para ver lo que hay dentro, yo siento como se estira y me estimula el clítoris, me excito más y más, te deseo en ese momento más. Tu decides soltarla panti de un golpe, se vuelve acomodar y procedes a desabrocharme el brasier al mismo tiempo en que me das un empujón con tu sexo aun vestido, hago fuerzas para no salirme toda por la ventana, acaricias mis pechos y te mueves untándote en mi. De repente subes tus manos que aprietan mi nuca, me acaricias la cabellera y ¡zaz¡ jalas mi cabello hacia atrás, me dices que no volteé, mi cabeza está levantada, solo puedo ver el cielo y lo contemplo. Con una de tus manos continúas jalándome como si fuera tu caballo que quieres domar, fuerte y dándole dirección, con la otra mano te desabrochas el cinturón, el botón del pantalón y tu bragueta, sacas tu sexo erguido y lo untas sobre mí panti primero, me desabrochas los listones de las pantis, sostienes tu sexo en la punta de mi ano primero y yo grito ¡ay! presintiendo el dolor y sintiendo excitación, estoy tensamente caliente, siento tu punta mojada y dura, sumamente durísima, luego lo bajas un poco y ¡zum! lo metes directo en mi vagina, me das y me das y yo gimo y gimo, me jalas los cabellos proporcionalmente a las entradas que me das, me coges toda, hasta dentro y yo me desvanezco de pié, mi ojos solo imaginan tu poder negro, tus metidas constantes y seguidas, con la mano libre me aprietas la parte baja de la espalda para que entre tu verga más y más. Así yo sin voluntad, me mueves hacia atrás, me diriges hacia la cama que estaba a nuestra espalda, sin sacarlo me pones sobre la cama, me pones de perrito y yo me sostengo con las manos, miro ahora la colcha de la cama y cierro los ojos, me empujas duramente, me nalgueas, me das fuerte con tus manos y en cada vez yo grito ahora con más fuerza. Procedes a sacarlo para dármelo de mamar, yo te lo chupo y busco tus manos para que con ellas empujes mi cabeza y mi boca se lo trague todo, me atraganto pero no lo suelto, te la mamo y te la mamo con el gran placer que me da sentirla en mis labios, en mi lengua, en mi garganta, es tan deliciosa, puedo estar ahí por horas solo descansando para respirar lo suficiente, pero tu decides sacarla y acostarme boca arriba, me abres las piernas y miro tu rostro, me miras atento y serio, esa mirada tuya me seduce y más que eso me, estremece y me da vértigo, me toma, eres tan hermoso. Pones mis piernas sobre tus hombros, tomas una almohada y me tapas el rostro con ella pero inmediatamente la levantas para decirme que la sostenga, la sostengo y me vuelves a cubrir con ella, siento tus manos sobre mis piernas que me las abren a todo lo que dan, ¡zum! me lo metes nuevamente, mi cuerpo se mueve de arriba a abajo y es penetrado una y otra vez hasta que me vengo, ¡aaaah! Me liberas de la almohada y me volteas nuevamente, me pones en cuatro patas sobre la orilla de la cama, tus dedos acarician mi vagina para mojarse, los sacas y buscan el ano, los metes, primero uno y luego dos, yo grito y cierro los ojos con fuerza, gimo y grito, arrimas tu verga que poco a poco busca meterse por ahí, yo pongo la cabeza contra la cama como rendida ante lo inevitable, me la introduces lentamente primero para que encuentre camino, yo grito y me abro aún más, te ofrezco todavía más mi trasero que para entonces está tomado por tu verguisima que lo toma como su hogar. Me lo introduces todo y tus manos toman mis caderas para menearme de adelante hacia atrás, tus movimientos son de ida y vuelta, en una de esas volteo a verte para que me veas como te tienes, completamente cogida entre tus manos y tu verga, te acercas y me buscas con tu boca la mía, nos besamos torcidamente entre mis gemidos cortados, me sigues dando y yo siento dolor y placer, un placer que solo por ahí siento. Se acerca tu venida, lo siento por tus movimientos acelerados y porque escucho tus gemidos, ¡zum! ¡zum! ¡zum! ¡zum! ¡zum! Dejas de moverte al venirte. ¡Aaah aaah aaah aaah! 

XXX

Abro los ojos y miro el foco ahora apagado de sillón de dentista. La doctora me dice: ¿te veo la próxima semana? Y yo respondo: si, doctora y salgo del consultorio en dirección de la avenida. Tomo el transporte un poco estremecida por la media hora de sexo mental, y lamento que ahí, aunque pudiera sentarme, no es lo mismo, no puedo continuar contigo en mi cabeza, pues no puedo mantener los ojos cerrados tanto tiempo como en la consulta. De modo que me consuelo con un anuncio espectacular que muestra una enorme botella XX Lager, verde forrada de gotitas que guardan su lubricación. Suspiro, porque en esta consulta no alcancé a llegar a la segunda cogida: en ella, sacas las botellas verdes, nos las bebemos y luego... la usas para acariciarme con ella.

Continuará...




Epílogo: que dice que la droga de anestesia y las fantasías sexuales con el hombre de negro se me hicieron vicio juntas. Extrañaré a las primeras.