domingo, 15 de mayo de 2016

TRES EQUIS LAGUER-GA XXX........

¿QUÉ ES LO QUE QUIERE UNA MUJER?



HISTERIA

El hecho es tener mucho tiempo libre, relativamente. Me explico, lo que entiendo por mucho tiempo libre: tengo actividades de trabajo, tomo clases, doy clases, acudo a un pequeño taller de escritura quincenal y ocasionalmente visito la casa de los padres con el fin de enterarme de la proximidad de su muerte, ya. 

Probablemente esas sean las actividades en donde socializo con amigos o gente con la que mantengo una relación social estable o reconocida. No tengo amigas a las que frecuente, la verdad es que prefiero mantenerlas a la distancia, las aprecio pero tengo el tino de escogerlas aburridas, o tal vez la aburrida soy yo. No tengo novio, amante o algo parecido que pudiera ubicarse en ese registro.

De modo que paso mucho tiempo sola. Se puede decir que hago mi vida sola, sea lo que sea que eso signifique. 

Esto pudiese ser una ventaja pero también una cuita. Ambas cosas. En ambos casos me revuelco en esa circunstancia.

Es tiempo que lo ocupo para reflexionar, pensar, explorar mentalmente. Aunque no siempre ha sido así. Me entretengo.

Cuando leo un libro que me agrada, me mueve, me estremece o me intriga, tengo la posibilidad de tenerlo en la cabeza durante mucho tiempo sin escuchar distracciones del entorno. Puedo mantenerme pensando sólo en esos asuntos que leo, o bien, los que veo en películas, en vídeos o en la música que perennemente escucho. Si tuviera una familia numerosa, por ejemplo, implicaría un esfuerzo voluntario o involuntario, el concentrarme en los temas y problemas que se me van ocurriendo como efecto de lo que leí o contemplé. 

Mantener una línea de razonamiento, una tendencia, poner en juego varias ideas, las que sean y en el sentido que sean: en sentido contrario, en sentido paradójico, en contrastarlas con otros sentidos... Me gusta llevarlas a sus propios límites, desde mis límites.

¿Sobre qué pienso? Si a caso sobre mis alumnos, sobre mi función de "maestra". ¿Maestra en qué? Orientadora tal vez. La verdad es que tampoco me gusta esa palabra, me incomoda. Tal vez una persona que señala puertas que ellos pueden abrir por sí mismos y decir en sus propios términos lo que ven y lo que piensan sobre ello, o tal vez decir que ahí ni siquiera haya una puerta. Pero nada más. 

Ser maestra, -usando el rótulo público-, implica la posibilidad de señalar con banderillas los pequeños o grandes remolinos que pudieran encontrarse en un lago, el lago de la materia por la que transitamos durante un semestre. Las banderillas son para que, si lo desean, si desean pasar con su lancha, balsa o lo que tengan, cada alumno, sepan que corren el riesgo de la atracción, el vértigo o de hundimiento. Ser maestra también abre la posibilidad de destruir almas, por supuesto.

Pienso en su lugar social que ellos y yo poseemos en este entorno llamado país. Pero este no es lugar ni el momento para tematizar ese lado del espectáculo.

A veces pienso en ¿qué habría pasado si sí me hubiera suicidado en 1997 o en 1998. ¡Bah¡

Otras veces pienso en sexo.

Otras veces más pienso en imágenes que me gustan, que me dan placer. Otras más en sentimientos que me atormentan. La paranoia está contenida aunque latente. Hasta nuevo aviso. Otras más recuerdo los delirios que he tenido y todo alrededor de ellos. Los momentos en que aparecieron, sus posibles significados y lo que estaban queriendo simbolizar. Otras veces más acaricio dolores. Me gusta. 

De modo que con frecuencia me encuentro en silencio, aprecio el silencio. A veces las mujeres son tan escandalosas, histéricas que no dejan de hablar en relatos donde ellas son el centro: o son las que sufren increíblemente, o son ellas las que ahora se encuentran en momentos increíblemente felices para que todo el mundo se entere. Ese es un rasgo que en ratos yo soy portadora, por supuesto, pero es algo que trato de combatir o por lo menos de disimular, de ya no reproducir, de ver su origen y motivo, de comprender a qué evento de mi vida estaría respondiendo o expresando para entonces tratar de ver otras vías de procesarlo en mi mente, en mi personalidad. Algunos dirían que eso es comprender su función, la función del síntoma. Probablemente sea así.

El problema es que llego a un momento en que ya no sé para dónde moverme, o si acaso me sigo moviendo, o lo que es peor, si acaso tengo posibilidades de moverme, o tal vez esto de pensar que me muevo es tan sólo una ilusión de mi parte y más bien ocurre que la vida me tiene, -nos tiene, acaso-, colocados sin posibilidad de elegir más que lo que nos permite, ella, la vida, o la ilusión de la vida.


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Estuve yendo al dentista durante 4 meses. Llegaba y la doctora me pasaba al sillón típico de dentista luego de acomodar sus instrumentos. 

Por el miedo a los taladros, pinzas y demás cosas de tortura que usan los dentistas, cerraba mis ojos durante todo el tiempo que duraba la sesión. La doctora, de modo excepcional, tenía como suele decirse la mano muy suave, de modo que casi nunca sentí dolor intenso que me hiciera llorar o sudar. Era eso y el hecho de que siempre me puso anestesia: 

Me volví adicta a su anestesia.

Eso es lo que voy a extrañar ahora que ya no voy a ir: primero me untaba con un isótopo de algodón una sustancia que comenzaba a adormecerme la zona en cuestión. Eso se convirtió para mí en un anuncio de lo que se comenzó a tornar en una delicia: la inyección de la anestesia. Nunca miré la aguja ni nada, solo escuchaba. Pero el dolor del piquete seguido del dolor del ingreso de la sustancia líquida, eso, eso es un placer que voy a extrañar. La doctora me drogaba. Se lo agradezco. 

Una vez que hiciera efecto la maravillosa droga, ella comenzaba su trabajo y yo el mío: durante la siguiente media hora, o la hora completa, me dedicaba a pensar en lo que yo quisiera. A veces repasaba los temas de la clase, pensaba en estrategias de explicación para los alumnos. Pero otras veces pensaba en sexo. Cual debe ser, el sexo mental, el sexo de fantasía. 



En una de esas consultas escuché un comercial en la radio que la doctora ponía, el cual me llevó a pensar en el envase de la cerveza XX Lager, su botella verde siempre me ha parecido bonita. Me hice consumidora de esa marca en unos viajes que hacía al norte del país hace algún tiempo, ahí la vendían en casi todos los lugares que frecuenté. Recordaba su sabor de delicia mientras la acariciaba con mi dedo alrededor de su contorno perlado de gotitas de rocío. Y además me preguntaba: qué se sentirá hacerlo con el hombre de negro con una botella de XX Lager. 

XXX

Me encuentro medio vestida negro, me has despojado de la blusa pero me queda la falda de terciopelo negro ajustada, las medias hasta las rodillas, el brasier, las botas. Estamos los dos en silencio en un cuarto de hotel que tiene ventanas que dan a una avenida de la Ciudad de México, es un día entre semana. Cruzando la calle se encuentra una escuela primaria y los niños juegan a en su hora del recreo del turno vespertino. Desde mi percepción, el contraste de, por un lado, la imagen urbana con el sol poniéndose entre edificios con gente trabajando de ellos, el ajetreo del tráfico y las banquetas con vendedores que atienden a peatones que vienen o van a la esquina de Balderas, y por el otro lado, tu y yo metidos en ese hotel de paso, en el tercer piso, con la ventana abierta. y un paquete de cervezas en la mesa de centro. Escuchamos las voces de los niños y tu me dices voltéate. 

Te obedezco -como debe ser-. Me volteo hacia la ventana y me inclinas empujándome la cabeza de modo que me asomo por la ventana y veo la imagen de la primaria, lo niños jugando en su patio de escuela, miro el cielo contaminado, unas pocas nubes y el sol pintando de rojizo y violeta las nubecillas. Te me acercas, me empujas un poco con tu sexo erecto aunque forrado por tu ropa. Con tus manos tocas mi espalda y mis costillas, haces fuerza para que no me levante, para que me empine más. Alcanzo a ver la entrada del edificio del hotel, nadie más entra. Me untas tu sexo duro y escondido en tu pantalón, lo siento fuerte y restregado, juegas con mi trasero a placer y de pronto, ¡Plas! me golpeas una nalgada con toda tu fuerza que me hace brincar y apretar las manos, la excitación me ha acelerado, comienzo a respirar a prisa y a mojarme entre las piernas. Sigues moviéndote detrás de mi y yo te respondo, hacemos un diálogo de movimientos que tu diriges. Te mueves suave y fuerte, de un lado a otro, tus manos juegan se desplazan por mi espalda y las haces llegar a los senos, el pecho derecho te llama más, lo juegas y aprietas suave, yo sigo con la mirada puesta en los niños que gritan y corren. Nuevamente ¡plas! ¡plas! ¡plas! esta vez con mucha más fuerza, yo gimo sin poder evitarlo. Tu mano se ha detenido en mi trasero y la untas contra mi mitad, me tocas toda y yo siento el dolor de los golpes y me pregunto que más harás con tu mano, pues la juegas sobándome el dolor que me causaste. Entonces levantas la falda, ah, ah, siento el cambio de temperatura por tener el trasero al descubierto, acaricias mi ropa, mi panti negra la sigues con tus dedos como marcando la silueta, otra vez ¡plas! ay, ay, no puedo contenerme y grito un poco, el tiempo es tu aliado y yo no sé que harás conmigo en esa posición, no tengo permitido moverme, jalas mi panti estirándola para ver lo que hay dentro, yo siento como se estira y me estimula el clítoris, me excito más y más, te deseo en ese momento más. Tu decides soltarla panti de un golpe, se vuelve acomodar y procedes a desabrocharme el brasier al mismo tiempo en que me das un empujón con tu sexo aun vestido, hago fuerzas para no salirme toda por la ventana, acaricias mis pechos y te mueves untándote en mi. De repente subes tus manos que aprietan mi nuca, me acaricias la cabellera y ¡zaz¡ jalas mi cabello hacia atrás, me dices que no volteé, mi cabeza está levantada, solo puedo ver el cielo y lo contemplo. Con una de tus manos continúas jalándome como si fuera tu caballo que quieres domar, fuerte y dándole dirección, con la otra mano te desabrochas el cinturón, el botón del pantalón y tu bragueta, sacas tu sexo erguido y lo untas sobre mí panti primero, me desabrochas los listones de las pantis, sostienes tu sexo en la punta de mi ano primero y yo grito ¡ay! presintiendo el dolor y sintiendo excitación, estoy tensamente caliente, siento tu punta mojada y dura, sumamente durísima, luego lo bajas un poco y ¡zum! lo metes directo en mi vagina, me das y me das y yo gimo y gimo, me jalas los cabellos proporcionalmente a las entradas que me das, me coges toda, hasta dentro y yo me desvanezco de pié, mi ojos solo imaginan tu poder negro, tus metidas constantes y seguidas, con la mano libre me aprietas la parte baja de la espalda para que entre tu verga más y más. Así yo sin voluntad, me mueves hacia atrás, me diriges hacia la cama que estaba a nuestra espalda, sin sacarlo me pones sobre la cama, me pones de perrito y yo me sostengo con las manos, miro ahora la colcha de la cama y cierro los ojos, me empujas duramente, me nalgueas, me das fuerte con tus manos y en cada vez yo grito ahora con más fuerza. Procedes a sacarlo para dármelo de mamar, yo te lo chupo y busco tus manos para que con ellas empujes mi cabeza y mi boca se lo trague todo, me atraganto pero no lo suelto, te la mamo y te la mamo con el gran placer que me da sentirla en mis labios, en mi lengua, en mi garganta, es tan deliciosa, puedo estar ahí por horas solo descansando para respirar lo suficiente, pero tu decides sacarla y acostarme boca arriba, me abres las piernas y miro tu rostro, me miras atento y serio, esa mirada tuya me seduce y más que eso me, estremece y me da vértigo, me toma, eres tan hermoso. Pones mis piernas sobre tus hombros, tomas una almohada y me tapas el rostro con ella pero inmediatamente la levantas para decirme que la sostenga, la sostengo y me vuelves a cubrir con ella, siento tus manos sobre mis piernas que me las abren a todo lo que dan, ¡zum! me lo metes nuevamente, mi cuerpo se mueve de arriba a abajo y es penetrado una y otra vez hasta que me vengo, ¡aaaah! Me liberas de la almohada y me volteas nuevamente, me pones en cuatro patas sobre la orilla de la cama, tus dedos acarician mi vagina para mojarse, los sacas y buscan el ano, los metes, primero uno y luego dos, yo grito y cierro los ojos con fuerza, gimo y grito, arrimas tu verga que poco a poco busca meterse por ahí, yo pongo la cabeza contra la cama como rendida ante lo inevitable, me la introduces lentamente primero para que encuentre camino, yo grito y me abro aún más, te ofrezco todavía más mi trasero que para entonces está tomado por tu verguisima que lo toma como su hogar. Me lo introduces todo y tus manos toman mis caderas para menearme de adelante hacia atrás, tus movimientos son de ida y vuelta, en una de esas volteo a verte para que me veas como te tienes, completamente cogida entre tus manos y tu verga, te acercas y me buscas con tu boca la mía, nos besamos torcidamente entre mis gemidos cortados, me sigues dando y yo siento dolor y placer, un placer que solo por ahí siento. Se acerca tu venida, lo siento por tus movimientos acelerados y porque escucho tus gemidos, ¡zum! ¡zum! ¡zum! ¡zum! ¡zum! Dejas de moverte al venirte. ¡Aaah aaah aaah aaah! 

XXX

Abro los ojos y miro el foco ahora apagado de sillón de dentista. La doctora me dice: ¿te veo la próxima semana? Y yo respondo: si, doctora y salgo del consultorio en dirección de la avenida. Tomo el transporte un poco estremecida por la media hora de sexo mental, y lamento que ahí, aunque pudiera sentarme, no es lo mismo, no puedo continuar contigo en mi cabeza, pues no puedo mantener los ojos cerrados tanto tiempo como en la consulta. De modo que me consuelo con un anuncio espectacular que muestra una enorme botella XX Lager, verde forrada de gotitas que guardan su lubricación. Suspiro, porque en esta consulta no alcancé a llegar a la segunda cogida: en ella, sacas las botellas verdes, nos las bebemos y luego... la usas para acariciarme con ella.

Continuará...




Epílogo: que dice que la droga de anestesia y las fantasías sexuales con el hombre de negro se me hicieron vicio juntas. Extrañaré a las primeras.


sábado, 14 de mayo de 2016

DESEQUILIBRADA DE ATAR............................................

SEMÁNTICA DE LA CRUELDAD





El día de ayer sentí la mano de la crueldad. Casi me ahogo por dentro por el estremecimiento ante este acontecimiento. 
La crueldad no es una manera de ser, sino que es la mismísima afirmación del ser, es el ser que es, que hace según su naturaleza, que se realiza sin la lija de la castración civilizatoria, cristiana, castrosa. La crueldad está por encima de la domesticación moral y psicológica.
Y pocas veces en la vida se sienten movimientos internos con la claridad y la nitidez con la se presenta el miedo y el vislumbra más miedo, miedo que anuncia más miedo porque es miedo ante el dolor, ¿qué saben los seres ordinarios del dolor?. Este miedo había estado latente. Si. Ya había sentido la sombra del miedo en mi corazón en días pasados sólo que no sabía precisarlo, estaba borroso, algo había pero no terminaba de configurarse, era vacilante. En mi intento de explicarme esta sensación y presentimiento, pienso ahora, pudiera ser que era un preámbulo de lo que ayer por la tarde sentí: una muestra de la crueldad encarnada en su presencia arrogante que me arroja su desprecio. Ayer empezó mi calvario, y no sé si podré salir de él, y de él.

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Ni el doKtor Freud te podría ayudar ahora. Él solía decir: cuídate de los perversos, o bien, ¡ay de ti si te llega a agarrar algún perverso!.

-¿Qué hago, doKtor? Si ya lo tengo bien adentro. Si pudiera alejarme ya lo habría hecho pero estoy en su órbita.
-¿Por qué te dejaste atrapar?, si estabas advertida, no eres ninguna inocente de la crueldad, eres testigo.
-Porque no he podido pero tampoco he querido. Es que sólo él ha tenido el poder de tocar el inframundo de mi alma.
-Estas loca. Vete, tengo otros pacientes.
- ...

Tal vez regresar al hospital pudiera ayudarte, tal vez, si te dejaran ingresar sin el trámite de una crisis depresiva, sin el vómito que pruebe el dolor de cabeza tan bestial que amerite un tercer internamiento. (Si pudiera haber un poco más de aquellos años dorados de mi reclusión... para cagarme sobre todos y todo, cagarme de miedo y sin miedo, sin control). Maldito hospital que todo lo limpias.
Tal vez, para no tocar el fondo que desde ahora ya visualizas: arrodillada sobre tus heridas las verás y sentirás sangrar, y gozarás. El dolor te hace vivir, maldita viciosa. Tu veneno es tu alimento. Lo aceptas porque es tu humanidad. Naciste loca y sadomasoca, delirante y seducida por la oscuridad de abismos quemantes. Estas mordida por el placer del dolor.
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Padecer en carne propia el sufrimiento no implica interacción, mi aterradora debilidad es proporcional a la fuerza de su crueldad, su indiferencia y altivez son el lazo de perro que aprisiona mi cuello, no lo puedo seguir pero tampoco me puedo liberar porque él es quien sostiene la cuerda. Me turba y me seduce, anticipa un acceso de locura que mi humanidad atormentada no sabrá resistir. No. Mi resistencia al dolor tiene en la oscuridad de su deseo de violencia un refugio.

El dolor y el daño se han vuelto a desplazar al centro de mi existencia. Él abrió la puerta. Es mi dolor, no es acusación, es testimonio, soy testigo.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

1. La voluntad.
Había querido en algún momento alejarme de su veneno de humanidad inmoral. Está de sobra decir que no he podido, lo tengo adentro de mí, no puedo soltarme ni salirme. Es como si su mano expresara en ella toda su fortaleza de hombre que se afirma en esa mano. De modo que gratuitamente me atrae todos los días a su órbita de misterio y elegancia. Mi angustia y tremor salen a la piel como los pájaros vuelan hacia los hombros de San Antonio, contaba amorosamente Kundera. Pero aquí no hay ternura, aquí hay tortura.

2. El deber.
Mi deber es para conmigo, es entregarme a mi muerte, a mi dolor, al daño que me inflige. 

3. Contradicción y aflicción.
Mi sangre y su silencio son lo mismo.

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¡ARRODILLAOS!


ATAÚD DE ARTAUD

Ayer por la tarde vi al monstruo de la crueldad. 

La ficción es la realidad. La tortura de la incertidumbre. 

Las vírgenes sangrarán. 

Las tres mujeres que hay en ella, la Maestra de Español, Histérica Sadomasoca y Anticrista Antidolor, berrean ante el único alimento que les causa placer: el veneno de la crueldad.

¡Arrodillaos mujerzuelas! ¡El monstruo del dolor está por entrar!
Un cuerpo con tres cabezas se hinca y suplica, ¡no más dolor, no más dolor, no más dolor¡ 

Artaud la toma de la mano y se la lleva consigo, con esa mano encarnación de huesos de poder y con la fuerza que solamente la locura da. La dirige hacia el borde del abismo de su agujero vital. La arroja sin piedad. Su cuerpo desnudo de tres cabezas va cayendo y dando vueltas de delirio. Mientras cae gritan las tres bocas oscuras, sangran, babean y sacan espuma, los ojos escurren agua con sangre que le arde. La arrojó al abismo de la indiferencia y del desprecio que le muestra y le exhibe.

Gratuitamente, porque ella no lo hace más que por propio placer, sin mayor interés que el sentir dolor, el suyo dolor.

OOOOOOOOOOOOOOO

Monstruo de dolor.
Arrodillada sobre sus heridas, pregunta al vacío:
¿Se puede amar en la enfermedad? Si. A diferencia de Anaís Nin, que atribuía a la enfermedad el fin del amor, yo vomito enfermedad y amo en ella, junto a ella, desde ella. No tengo costras ni cicatrices de enfermedad, yo soy enfermedad de la sociedad, y soy.

La voluntad
una sensación
el miedo
.............del Ataúd de Artaud

X X X 
Desequilibrada.
Dícese de la que no está equilibrada, ¿equilibrada en qué o respecto a qué? 
Equilibrio: dícese de la misma cantidad de libras en ambos lados, de modo que las partes en cuestión tengan el mismo peso. Por lo tanto, divaga, es equilibrio de la atención mental, la cual debe de estar orientada entre el mundo interno y el mundo externo de su mente en partes o modos iguales. 
Pero no, corrige y reencamina el pensamiento delirante: es equilibrio entre los varios pensamientos que se forman en mi bóveda craneal como expresión de todo mi cuerpo, no solo de uno o dos, que en este caso son el cerebro loco y el sexo excitado.
Sus pensamientos son varios pensamientos, aunque en ratos dan la impresión de ser ilimitados, sin fin, abiertos a la posibilidad infinita. Sí tienen formas pero son susceptibles de danzar y reproducirse a sí mismos sin nada que los contenga o les de forma, constituyen la fiesta de la locura, de su locura. 
Mi desequilibrio consiste, entonces, en que se me ha estimulado el placer del dolor como centro de mi existencia. Lo demás no me importa. Las voces se han despertado, gritan locas y se enciman unas otras, compiten por hacer llegar su mensaje: lo gritan:  ¡¡gritan Artaud Artaud Artaud!!


sábado, 9 de abril de 2016

Nootropil para dirigir el pensamiento, nada más.........................

TEORÍAS QUE ORIENTAN LA ACCIÓN



Tus amigos, los que se ríen de mí cuando paso por donde están, 
y cuando no paso, también.

Tus amigos, a los que les has contado la no-historia.

Tus amigos, ante los cuales te muestras.

Tus amigos, los que te importa su juicio.

Tus amigos, los seres humanos ante los que actúas.


Yo con mi dificultad intrínseca y tú con tu corazón de indiferencia.


Mis amigas, mentales

Mis amigas, a las que he abandonado

Mis amigas, a las que les contaría de ti

Mis amigas, las que no existen porque soy una bestia


Tú con la arrogancia en la que te envuelves

Yo con mis acusaciones de ardida en las que me sumerjo.

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martes, 22 de marzo de 2016

Clases de Hula-hula.................

VIAJES HACIA EL CENTRO DEL ACANTILADO 
Y LAS BARRANCAS

Ella y la Bestia


Pequeños, si van a tomar clases con la Maestra de Español, 
han de saber que lo que aquí verán, serán exhibiciones de Hula-hula. 
Eso, esta Maestra les enseña a hacer el Hula-hula.


A los quince y pico de años la Maestra de Español quiso tomar clases de teatro. En los anuncios del periódico supo de unos talleres culturales que el Museo del Chopo impartía. Ahí fue, se inscribió, pagó su módica cuota de estudiante y entregó su foto tamaño infantil en blanco y negro.

Pero fueron pocas sus clases. Dos para ser precisos. El motivo por el que las tuvo que dejar fue que empezaron las clases del Colegio de Ciencias y Humanidades, las cuales eran en el cuarto turno que iba de 5:00 a 9:00 pm.

Se le presentó el dilema y con ello el fin de su anhelada carrera histriónica: o clases de teatro o de bachillerato. Ni hablar, solo llorar. 

Hasta ahí llego su intento de hacerse actriz. El teatro, digamos que lo siguió consumiendo pero como público. Así que chiste, nomás los veo, nada que yo haga, sólo llorar (y sin público, que es lo peor).

Sin embargo, con el paso de los años, la vida, sea lo que sea que eso signifique, le compensó ese deseo histriónico que trae en los huesos: la Maestra de Español se hizo Maestra y ahí encontró su escenario.

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Lavado de vagina
Histriónico, como se sabe, proviene de Histrión que significa el oficio de actor que para ser tal tiene que exagerar o acentuar sus expresiones emocionales; y que a su vez comparte raíz con Hystera, la denominación griega que se uso durante más de dos mil años para describir a la enfermedad que atacaba a las mujeres y que consistía en el deambular libre y alocado del útero de la mujer por diferentes partes de su cuerpo. La teoría sobre la histeria era parte del sistema explicativo de Hipócrates sobre la conducta histérica que culturalmente se piensa que más bien es característica de las mujeres y no tanto de los hombres. (Aunque se tiene que decir que muchos casos de homosexualidad masculina, las llamadas locas-hombres francamente son histéricos insoportables para la Maestra de Español, navegan con bandera de víctimas y en realidad buscan manipular para lograr sus objetivos de amor, si, puro amor, aunque a grito abierto digan "no me vuelvo a enamorar", tal es el sentido de su vida. Maricas. Y de hecho también las mujeres histéricas, son insufribles: se enojan y ni te dicen por qué o de qué, no sabes si les hiciste algo, en qué momento, o con qué, quieren que les prestes toda la atención y si no se sienten, en realidad se sienten por todo, parecen sentirse las consentidas perennes de su papá, creen que les debes de dar toda tu atención y aprobación, sus dramas son los dramas del mundo, sienten que se van a morir: o son totalmente felices y tienes que entenderlo, o bien, sienten que sufren como nadie en la tierra, y también lo tienes que entender y registrar... ¡Qué horror! Probablemente por eso, no, si, de hecho por eso, así, de manera consciente y deliberada la Maestra de Español prefiere estar sola de mujeres, no tener amigas, quieren que las acompañes a todos lados, ¿qué nacieron acompañadas o qué? Pero bueno, como buena mujer histérica, de hecho, como una Gran Histérica -Histérica Sadomasoca-, nuestra protagonista y autora, también tiene sus arranques histéricos, pero prefiere dárselos sólo a quién se los merece, la histeria no se da a la ligera, sino que se guarda y se regala con devoción, lealtad y sinceridad. Tal y como se da el amor). 
* * *
Pero bueno, a la Maestra de Español le sucede una transformación ajena a su voluntad, afortunadamente. Una transformación piensa ella, otros dirían que es su verdadero yo, algunos más la aplauden porque realiza su deseo; y para otros más verán que le hace al panchito nomás, es decir, que le gusta bailar la manzanilla como le sentenciaba la abuela cuando se hacía como que hacía pero no hacía las tareas que ella le mandaba.

La verdad es que ni ella misma estaba enterada de que tuviera el poder de desarrollar esta capacidad cósmica, o bueno, está bien, más mundanamente esto que se le puede llamar muletilla social, o metamorfosis temporal, o logro evolutivo de su duré, o bueno, capacidad de exposición ante el grupo. 

La clase es es momento en donde una manera de ser le sale al paso de modo desinhibido, contundente y alocado. Es un momento que se renueva cada vez de modo diferente y en el que ella monta y doma a La Bestia Poderosa para cabalgarla salvajemente por montañas rocosas y peligrosas, barrancos afilados y abismales, a las que ningún otro profesor se atreve a llevar a sus alumnos, pero ella si lo hace con decisión, conocimiento y sin ningún titubeo: pequeños, daremos un viaje y nadie se va a bajar de la lancha, yo navego, confíen en mí. Y confían. Y esto precisamente es parte central del espectáculo al que los pequeños pupilos asisten boquiabiertos: la Maestra de Español realiza su función domando con señorío y elegancia a La Bestia, no la bestia a ella. ¡Muajajajajajaja! Así pequeños, así el dasent, el cuerpo en conjunción con la mente, con el lenguaje hablado y con el lenguaje escrito sobre el pizarrón; pensar, hablar y escuchar al mismo tiempo, echar mano de la maravillosa memoria, mirarles sus pequeñas caritas a todos al tiempo en que ella asocia afirmaciones racionales que tratan de explicar el sentido de la realidad social, el modo de observarlo y hacer crítica y preguntas sobre ello, y todo en una misma sesión. Aparece el "don" de poder hacerlos hablar, ese es el tesoro que quema las manos, literal. Las clases más difíciles, las más intensas pero también las mejores son las que participa el grupo en condiciones de igualdad. Si, esto último es de suma importancia por la paradoja que guarda: el respeto mutuo y al mismo tiempo la centralidad del rol que de manera simultánea está en el profesor y en el escucha de manera alternada. Difícil pero sabroso.

El humor, ah, el humor, es el correlato no buscado de la libertad que ejerce su bestia suelta para entrar y salir de cualquier sistema de reglas y significados -que conozca- y que está buscando explicar. Ella, la bestia, es capaz de pasar de un nivel de explicación a otro, es capaz de irreverencia social e intelectual, -además de que ha leído a Freud, claro, el chiste y su relación con lo inconsciente, eso no es tanto misterio-.

Pasar de un nivel a otro, digamos, eso lo ha observado en su heroína, la gran señora, la magnificencia femenina, la única e inigualable mente oceánica de Amelie Nothomb, y a Simmel.
Anticrista
Colocar a la respectiva teoría sociológica en comento, junto a las otras tradiciones teóricas, clásicas, intermedias y contemporáneas, y éstas a su vez en el cuerpo general de la sociología, y esta a su vez en el conjunto del discurso y narración científica que a su vez es parte del plexo general de la vida occidental, eso, es logro suyo y el día en que lo hizo consciente y explícito para sí misma se dio un aplauso en privado pero vivenciado como cuando Messi mete un golazo, los brazos arriba y el aplauso que se le entrega. 

El conocimiento del mapa sociológico, eso es su fuerte y su especialidad y es lo que ha aprendido a diseñar en su misteriosa y preciada cabeza: el gran mapa mental del conocimiento occidental -y su artificialidad- que comenzó a labrar desde hace años y que le fue revelado por su gran maestro, el profesor C., además de ese su libro de cabecera, Lecciones de los Maestros, el amanzador de su alma perdida, George Steiner. Si ha tenido logros se los debe a ellos, principalmente.

Es realista, pues, -y socióloga- y sabe que ello no es solo resultado de su maquilación enferma y su reflexión obsesiva. Sino que ha sido resultado de enseñanzas de otros presentes y no presentes que más involuntaria que voluntariamente le han transmitido algo.

Por ejemplo, ella sin la bestia no es nada, deja de ser Maestra de Español y se vuelve un ser ordinario aunque misterioso e interesante, oscuro y probablemente loco además de impredecible para los ajenos, solitaria y nerviosa.

La mayoría de las veces el comportamiento de la bestia es bastante dócil, hasta se podría decir que ellas tienen un pacto más allá de lo racional o lo pasional que pudiera aportar cada una. Digamos que es un pacto de carácter ontológico para ambos lados. Ambas se implican como la serpiente que se debora a sí misma, pero dado que avanza la cabeza para engullir la cola, esta avanza en cada centímetro que se arrastra, de modo que cada movimiento es un perseguirse y escaparse al infinito. Exactamente esa es la relación que existe entre ellas. Por eso la bestia no la deborará ni se le escapará nunca, aunque tampoco se le someterá en un acto de auto-abandono ante la voluntad racional de la Maestra, sino que siempre será bestia y obedecerá primeramente a su naturaleza primaria que es justamente la de seguir a la Maestra.

Ante la orden mundana, concreta y objetiva del fin de la clase, La Bestia se guarda por sí sola en un acto de desaparición humífera, así como los magos. ¡Fum! Ya no está. 

Sin embargo, en ciertas ocasiones en las que por la intensidad del viaje que tuvo el nivel de fortísimo, entonces le cuesta rato, es decir, tiempo, en volverla a guardar. En esos casos La Bestia sigue activa pero ya no hay escenario real, aunque si mental, es decir que sus interlocutores siguen estando presentes en su cabeza y con ellos continúa explicándoles para poder terminar tal o cual idea, tal o cual punto o aclaración. El vulgo ordinario dirá que habla sola, ¡muajajajajaja! Pobres bellacos. Lo que sucede es que sigue excitada cabalgándola y recorriendo montañas de asociaciones valiosas, tan valiosas que se esfuerza por desplegarlas en sus posibilidades o novedades, para desarrollarlas de modo lógico en su mente y volvérselas a presentar a los alumnos con el debido peso o acotación que deben tener. "Tal cosa es importante... o bien, eso era central... o bien, esto tiene que ver con tal tema, libro o autor...". Por lo tanto, para que La Bestia quede tranquila, satisfecha y acepte irse a guardar, ha de pasar tiempo en lo que la Maestra digiere la clase de la que acaba de salir. El mejor remedio que ha encontrado es irse a dormir un rato para poder salir de ese estado mental de inercia de la excitación y poder pasar a otra cosa, cualquiera, ya no digamos socializar cualquier bagatela, sino poder llegar a pedir café y sentarse a leer o escribir sobre cualquier otro tema, lo que sea. Dormir un rato, medio dormitar, mirar el cielo de las Islas, que pase una nube tras otra, dormir...

Posesión de sí: este curso se trata de hacer un viaje en lancha.
Posesión de los demás, de sus miradas, su atención, percepción, y sobre todo, pensar al mismo tiempo. Eso. Siempre, ese es el truco.

Le gusta decorar su clase para sí diciendo que es una capacidad artístico-intelectual, a caso se puede pedir más al ser... no, nou nou nou nou nou para ella. Es eso o la nada. Lo estético, afectivo, cognitivo; lo normativo, racional y afectivo.

Piensas que dar una clases es, o más bien, debe ser una acción kamikaze, sino no vale. Quienes no lo hacen así, a su respectivo modo, son un fraude, no sirven para el rol. Engañan, se engañan y hacen daño, destruyen almas. Quienes lo hacen por dinero, peor aún. Éstos últimos deberían ser llevados al paredón. Son los peores casos. Dar clases por necesidad, porque se busca un empleo, es como se quisiera ser monje vistiendo el hábito, y ya.

Dar clases es un ardor que se tiene en el alma, es una relación personal y salvaje con el conocimiento de lo que sea, sea la materia que sea y que se busca transmitir eso, no puede fingirse ni ser plástico. Se tiene un abismo al interior y ese es el que se muestra, no es que se esté buscando alejarse de él, sino mostrarlo, así. De múltiples formas, es un acto vital en el sentido de que toda ella está ahí, con ella. Es kamikaze en el sentido de que para poder intentar trasmitir algo se tiene que hacer con todo el ser. Eso es arriesgado, pues implica mostrar su subjetividad, mostrar el significado que la ciencia puede tener en la vida de cada uno, en la vida de esta sociedad, en la vida de este país, y eso se hace  no de otro manera sino encarnándolo en la propia historia. Ese es otro truco necesario, de lo contrario es vacío lo que se busca transferir. Se vuelve indigno.

Al mismo tiempo en que es un salto suicida es un acto seductor, o tiene que serlo, también. Si no, no cuenta. Es peligroso por el riesgo que toda seducción trae consigo, pero, ¿a caso puede o tiene que ser de otra manera? No. Tiene que ser así. El conocimiento solo es posible con una respectiva carga de erotismo. Si no, no es. 

Pero lo central, lo mero central de este su poder de colocación corporal, social, psicológico, racional, laborar, y espiritual de modo lúcido y lo obtuvo de un movimiento interno vital, Lacan le diría "un pasaje al acto". Así. Otros, los protestantes calvinistas del siglo XVIII le llamarían probablemente el descubrimiento de su vocación: esa cosa ante la cual la propia vida se les iba en ello. 

Piensas que en realidad todo esto es resultado de un error, de un lapsus tuyo al leer: ahí donde decía "el maestro, ¿a caso el hombre espectáculo?", tu leíste: "el maestro, el hombre espectáculo". Ignorar la pregunta y tomarla como afirmación fue lo que te llevo a realizar tu deseo de exhibición histérica-histriónica e histórica (que valga decir, comparte raíz). (Así es que agradece Histérica, agradece a tu inconsciente, ingrata mujer. No si yo si agradezco, y admito y exploro mis cavernas internas, y me dejo guiar por ellas, nomás he de verme llore y llore cual histérica en periodo menstrual, o premenstrual, o post-menstrual... lo que sea).

Pero esto lo piensa hoy. No siempre ha sido así. En ocasiones, en el momento previo a la clase se siente nerviosa, se siente que no va poder, suda, se angustia, fuma, siente temor por creer que no es apta para ello, que todavía no comprende bien tal o cual tema, autor, teoría o concepto, qué vergüenza, se van a dar cuenta que yo no sé, deberían de fusilarme, de correrme, de irme a despedir frente a todos. Sin embargo, irónicamente en esos momentos, la Maestra de Español es la mujer más feliz sobre la tierra.

Para ella es:
-como bailar slam anónimamente con su rola favorita
-como sentir las brisas internas del alcohol
-como masturbarse con el Tractatus entre las piernas
-como soñar que hablas con Roberto Bolaño
-como llegar a la biblioteca y que haya solo estantes llenos de libros de pasta verde, las sillas rojas vacías y al fondo el jardín iluminado y vacío
-como pintar con plumón negro tu pantalón de mezclilla viejo y deslavado a los 17 años
-como mirar el rostro de un hombre hermoso, vampirezco, misterioso, lejano, enfundado en negro
-como tener un orgasmo viajando en lancha por un río verde a 50 kilómetros por hora, eso, el paseo en lancha es el viaje que hace la mirada por los rostros de los alumnos durante el tiempo en que dura la clase
-como caminar ebria a las 12 del día por las calles del centro de la Ciudad de México, con cigarros en la bolsa y un poco de dinero para más alcohol
-como ponerse un nuevo tatuaje
-como usar una minifalda negra y pintarse los labios en rojo
-como mirar cuando un artista/poeta exhibe/adorna su sexo/corazón
-como leer las mejores prosas de Nietzsche
-como usar calcetas altas de rayas negras y grises
-como caminar por los edificios blancos del CCH con toda la disposición adolescente que pueda ser concebida: kamikaze
-como mirar la sonrisa de Roberto Bolaño en fotografías
-como mirar las pestañas chinas de los ojos hermosos y drogados de Kurt Cobain
-como mirar un póster de Charles Bukoswki con flores en botellas de vino a los costados
-como embelezarse por un rockero metalero mata larga, que habla de dioses escandinavos y tradiciones paganas, y lo ames justo porque no lo vuelves a ver nunca más en tu vida
-como tomar un taller de teatro con toda la adrenalina que implica no haberle dicho a nadie que estabas en una clase de teatro y que aceptabas voluntariamente, ante el grupo y el profesor, que te ibas a desnudar como parte de la formación teatral, "estar desnuda frente a ti misma es parte del ser que tienes que descubrir y trabajar con él", dijeron
-como la primera vez que fuiste al tianguis del Chopo sola, como debe de ser, porque al Chopo se va sola o bien acompañada, pero nada más
-como sonreír porque te estás desnudando ante los demás, el grupo, pero ellos no saben que en realidad eso es exactamente lo que estas haciendo, estás tomando al fin tus clases de teatro, y dando función
-como leer artículos de astronomía para no astrónomos que explican el polvo de estrellas que somos en este planeta desechable, nuestra burbuja de artificio
-como oír, y oír, y oír, y oír y oír por enésima vez la misma canción
-como caminar por los pasillos vacíos de la biblioteca Vasconcelos, sin hambre, con café suficiente, sin prisas, con tiempo, sin nadie pero con expectativa, porque a la biblioteca se va sola, o bien acompañada, pero nada más
-como regresar a la zona de Balderas
-como descubrir congales decadentes y aun no descubiertos por universitarios... invasores
-como la primera vez que se mira una película de Andrei Tarkovsky
-como amar la soledad, la que nos traga
-como tomar vino en tu vaso mágico por los pasillos de literatura de la biblioteca, tan sola como una víbora hambrienta
-como cuando se encuentra uno al fin en un cuarto rentado por ti misma, un cuarto propio, completamente propio pues es pagada la renta por uno mismo
-como sentir el frío de la noche al salir sola y media ebria de lugares de mala muerte, con tu cigarro en la boca, y ya
-como cargar un gatito en tu regazo, como besar a un gato adulto, y ser correspondida
-como caminar por un pasto crecido de algún camellón urbano pero imaginar que es un bosque en dirección a una colina cuesta arriba de la región serbia de los Alpes, temiendo que una banda de gitanos te asalte en su momento, pero te enamores de uno de ellos
-como recordar aquella única vez en la vida en que el padre te tomo de la mano, fue una mañana en que él salió del la guardia nocturna del trabajo y se ofreció a llevarte a tu escuela. Ese día suspendieron clases. Habrás tenido seis o siete años a lo mucho. Entonces en lugar de regresarte a  la casa con la madre, él te llevó consigo, de la mano, a mirar un partido de fútbol llanero... juntos.

*Para ella, esto es dar clases. Para ella, es algo íntimo que le compete, que la interpela ónticamente, algo que la salva porque prende su fuego interno, si no lo hace, se ahoga.


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Epílogo: de rejas grises de canchas futboleras llaneras, el sol brillante, el polvo del llano, rugidos de testosterona, hombres, señores, balonazos, gritos de reclamos, sudores en la frente, y sobre todo ello, el carrito del vendedor de nieve verde que ofrece y el padre la compra, la suelta de la mano para sacar el dinero de la bolsa de su pantalón y cuando paga, ella lo vuelve a tomar, mano en mano, la escena que jamás se repetirá, hasta la fecha.

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La enseñanza básica de cualquier saber, práctica, oficio, discurso o habilidad, ha de pasar por el infaltable momento en que el capitán de la lancha dice o muestra el "se hace así": 



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viernes, 18 de marzo de 2016

Las piedras y las almohadas................................

-Ay, mi vida desgraciada. Ay, mi vida es desgraciada. ¡Aaaaaaaaay, mi vida desgraciada!
-No, ya en serio, mi vida es desgraciada, así, en su sentido lato, sin gracia, sin ton ni son, sin sexo ni amor. 
Mi vida sin vida. 
Mi vida todo fantasía, nada de realización.
-Ay, me duele la cabeza. La cabeza, el origen de todo.


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Fantasías animadas de La Maestra de Español y Anticrista Antidolor, presentan:

¿Qué habría pasado si sí me hubiera suicidado en 1997?


En aquel tiempo acudí a un campamento de invierno para jóvenes activistas latinoamericanos en el Ajusco. Recuerdo el frío endemoniado. A mi me da miedo el frío, me pone nerviosa, no puedo ni pensar, siento que va a pasar algo, detesto el fío. 

Era un albergue con cabañas de madera. Me habían asignado un dormitorio con una litera pero no lo compartía con nadie, y de ese modo, durmiendo sola, cada noche recostada en la cama miraba la parte de abajo de la litera superior, veía un capullo de araña viejo frente a mis ojos.

Tenía la forma de una especie de red ovalada, estaba vacía. Yo pensaba que la araña dueña y señora de ese capullo en ruinas volvía por las noches cuando yo ya estaba dormida. Su lecho de araña observando mi lecho de frío. Me quedaba dormida mirándolo y tratando de no temblar ni de frío ni de miedo.

En aquellos años yo era lo que muchas familias llaman una drogadicta. Y no me dejaban entrar a sus casas ni dejaban a sus hijos e hijas que se juntaran conmigo. Me corrían de sus casas, así en varias ocasiones. Pero no me importaba, lo único que sentía era la traición de mis amigos que así me lo decían, y yo pensaba "y por qué no me defendiste wey?, pues es que mi jefa luego se pone seria, ya ves". 

En aquellos años usaba la misma ropa, pantalón de mezclilla deslavado por el uso y roto, pero pintado con dibujos del yin-yang y la A anarquista, la letra D de los Doors, botas negras, unas que me duraron la friolera cantidad de 8 años. Las botas de frijol, así les llamaba mis amigos. 

Con mis pantalones rotos y un suéter verde enorme salí en la portada del periódico Reforma en su edición del 3 de octubre, en un foto de portada donde salíamos varios sujetos mirando cómo se quemaba una bandera nacional en el Zócalo del DF luego de la manifestación anual del 2 de octubre.

En aquellos años fue cuando dejé de ver y de saber de Alejandra. En aquellos años fue cuando más pensaba en la muerte del mundo, los humanos todos ya habían muerto, solo los niños estaban vivos pero no lo sabían.  Era el apocalipsis en mi cabeza. Ahora piensas que era tu propia muerte o más bien el preludio y antesala de tu muerte voluntaria. Era el asesinato de la humanidad propia de la locura narcisista delirante, la psicosis que mata a todos en su cabeza, solo yo, yo y mi mundo apocalíptico, yo como centro del universo. Esa idea reinante de tu cabeza.

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°Escribir lo que pienso
°Escribir lo que siento
°Escribir lo que hago, finalmente. 

Frecuentemente resultan ser tres cosas independientes entre si, cada una de ellas parece ser un universo en sí mismo, pues frecuentemente marcan sus fronteras entre ellas. Sufrimos.
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Monólogo a tres voces:

Maestra de Español: ¿por qué siempre te enamoras de hombres que no conoces ni te conocen? Solo piensas en sus almas y para ti eso es suficiente, pero bueno, ni si quiera en sus almas, sino en la imagen que te construyes de ellas, sus bellísimas almas: hombres especiales, hombres artistas, hombres profundos y sinceros. Sin contar su dificultad mundana.

Histérica Sadomasoca: amas a Kafka, a Caravaggio, a Donne, a Bolaño, a Kundera, a Drákula, Thorin, y a la imagen que miras todos los días vestida de negro. 

Anticrista Antidolor: es como ver el alma de un artista que en un acto de total nobleza te permite ver su ser superior y su alma aristocrática. Pero más que eso, que te deje tocársela, que te permita una caricia tuya sobre su magnificencia. 

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Anticrista, tú y tu maldita memoria caprichosa, que funciona cuando no debe y no lo hace cuando debe.

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-Anticrista dice: parece ser que más que atraerse ustedes dos se repelen.

-Histérica responde: ¡calla!

-Maestra de Español medita: el hombre más piedra que existe sobre la tierra. El hombre más arrogante que se muestra sobre el planeta. El hombre más anti-mundo que existe sobre el mundo. 

-Anticrista: no, si es hombrecito, solo que ya ha de tener novia.

-Histérica: eres bruja y le das miedo, eso.

-Anticrista: corrijo: es gay, está dominado por su miedo hacia las mujeres, miedo originado en su madre sola. El hijo único de su madre y su miedo. Es gay y todo se le resbala, por eso su muralla de silencio, su castillo impenetrable, el mundo le queda corto,  nadie lo merece, su arrogancia lo resguarda del peligro que no quiere correr, no salir de la zona de confort. Es gay.

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POR EL AMOR A LAS ALMOHADAS: ese movimiento interno tuyo, Anticrista, ese que no puedes controlar, no puedes. Pasas de un estado a otro y terminas por desesperarte aquí y allá, pero siempre sobre tu almohada de lágrimas. Tú solo deseas sentir esa lucidez, ese ajuste interno que en ocasiones has sentido. ¡Benditas novelas que te han acomodado el alma! 

En ratos extrañas el hospital: la atmósfera de las medicinas como instrumento de intervención. Los uniformes, la asepsia que te ordenaba totalitariamente sentirte bien, no es que lo justifiques, es que aquella vez te salvó. ------------------Razonas: Roberto Bolaño, el señor precariedad, el señor literatura, el señor dolor, diferenciaba el estado del mar en tres: el mar en calma (línea recta), el mar agitado (líneas onduladas) y el mar en tempestad (líneas quebradas), la crispación, el miedo total, ese miedo que no todos tienen oportunidad de vivir y sentir. Esos sufrientes de libro y de escritorio, esos que ostentan el dolor como la tía aficionada de Oscar Wild. A ti por eso te gusta la palabra "kaputt", porque la encarnas, el dolor no es otra cosa que sentir el kaputt, como cuando te ahogas espiritual y mentalmente. Kaputt niña, kaputt.-----------------------------------

Extrañas el hospital porque ahí todos son raros, o eso piensas. Y te gusta pensarlo así, arbitraria e intencionalmente porque así te sientes en confianza, al fin y al cabo siempre habrá alguien más loco que tu que llame la atención, como la loca de la biblioteca, la que te enternece, se te encoge el corazón cuando la miras mostrando su corazón----------------Piensas: ¿qué será más extraordinario, que un artista muestre su alma o que un loco lo haga? No quieres responder a ello.-----------------

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Te ves a ti misma jugando con los huesos de tu calavera. Piensas en una sola cosa: "¿cuándo y cómo morirás?"


Más maricona eres tú, que por todo chillas. Cerda.